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viernes, 28 de abril de 2017

Quiero ser...

Mi sueño de ser artista

Todos tenemos un sueño o una aspiración al futuro pero pocos conocen como llegamos a él. El mio dió bastantes vueltas e incluso hoy en día sigue algo mareado. Para llegar a quererlo tube muchas inspiraciones y ayuda,

A la tierna edad de 4 años en adelante muchos niños ya creen saber lo que van a ser de mayores pero solo es una opinión inspirada en lo que ven en la tele o en libros, yo que soy una gran amante de los animales quería ser veterinaria pero al crecer no me gustaba la idea de tener que llegar a operar a un animal y las ciencias no se me dan muy bien.

A los 6 años en el cumpleaños de mi hermana pequeña una niña le regaló un cuaderno de diseñar ropa, era de estos tipicos que te traen unos modelos de vestidos y tu se los copias a la muñeca, yo intentaba copiarlos con la plantilla pero no podía, no por que no fuera capaz sino porque no me gustaba, así que decidí dibujarle yo misma mis propios diseños, el regalo de mi hermana acabó combirtiendose en el mío. Con el tiempo mi madre seguía comprandome más y más cuadernos y decidí que quería ser diseñadora de moda, el solo pensar que uno de mis diseños en el papel podría convertirse en tu vestido de baile o voda en el futuro me encantaba.

Sobre los 12 años empecé a notar que me aburría, como si hacer vestidos y ropa no me valiera, hoy en día a7un tengo mucos cuadernos de diseño sin acabar, lo que quería era podel hacer lo que otros hacían, hacer una chica de los pies a la cabeza, un animal o un personaje de película que me gustaba así que intenté hacerlo pero como no me salía bien lo dejé.
en 3º de ESO nuestra profesora de plástica nos dijo que cojieramos un dibujo y lo copiaramos y así lo hice, elegí una versión de Eduardo manos tijeras y me esforcé bastante hasta que me salió calcado, a la profesora le gostó tanto que me pidió que le hiciera a La novia cadaver pero la realista y lo intenté hasta que me saliera bien. Abajo os dejo el resultado.

Con el tiempo me di cuenta que cuanto mas practicara mejor me saldría, no paraba, incluso en medio de clases a escondidas cojía mi pequeño cuaderno y dibujaba. Me encantaba, me gustaba tanto que ya veis, me arriesgaba a que me pillaran. Un año mas tarde aparecienron el la tele programas de tatuajes en donde los tatuadores te enseñaban sis bocetos, como lo plasmaban en la piel, hasta concursos de tatuaje. mi favorito es el programa de la famosa tatuadora Kat Von D, L.A. Ink.

Todo esto me ha traído hasta donde estoy, cursando un bachiller de artes que tiene menos arte del que me esperaba pero con la idea de convertirme en tatuadora, ilustradora de comics o animadora de cine. En conjunto me gustaría llegar a ser una gran artista. Mientras pueda dibujar soy feliz.

Algunos de mis dibujos:









lunes, 3 de abril de 2017

Alyssa Monks

Alyssa Monks

Alyssa Monks es una pintora  hiperrrealista, nacida 1977 en Ridgewood, Nueva Jersey, quien comenzó en la pintura al óleo desde niña. Estudió en la New School de Nueva York y la Universidad Estatal de Montclair y obtuvo su licenciatura en la Universidad de Boston en 1999. 

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Monks estudió pintura en Lorenzo de Medici en Florencia y ganó su MFA de la Academia de Arte de la Escuela Superior de Arte Figurativo Nueva York en 2001.
Completó una residencia como artista en el Fullerton College en 2006 y ha dado conferencias en universidades e instituciones a lo largo del país. Ha sido profesora de pintura en varias academias.
“Uso filtros como el vidrio, el vinilo, el agua y el vapor, que falsean el cuerpo en espacios pintados. Estos filtros permiten grandes áreas de diseño abstracto. Tengo mi versión contemporánea de las mujeres tomando un baño, en mis temas la mayoría se están presionando en contra de la “ventana” de vidrio, lo que distorsiona su propio cuerpo, consciente y bajo de la mirada masculina proverbial. Gruesos trazos de pintura en las delicadas relaciones de color adonde se empuja y se tiende a imitar vidrio, vapor, agua y la carne a la distancia. Sin embargo, de cerca, las propiedades físicas de la pintura al óleo son evidentes. Así sostengo el momento y las abstractas pinceladas se vuelven algo más”.
“Cuando empecé a pintar el cuerpo humano, que estaba obsesionada con él y tenía que crear el mayor realismo posible. Perseguí realismo hasta que comenzó a desmoronarse y de construir  en sí mismo”, afirma Alyssa, “estoy estudiando la posibilidad y el potencial en representación donde la pintura y la abstracción se encuentran – si ambos pueden coexistir en el mismo momento”.
Sus pinturas han sido objeto de numerosas exposiciones individuales y colectivas como “Intimacy” en el Museo Kunst en Ahlen, Alemania y “Reconfiguración del cuerpo en el arte americano"en el Museo Nacional de la Academia de Bellas Artes de Nueva York. Actualmente Alyssa vive y pinta en Brooklyn, New York.

Su capacidad para detallar la más mínima expresión es absoluta. Su depurada técnica y su versatilidad para mostrar diferentes aspectos de las fisonomías la han convertido en un referente dentro del llamado estilo hiperrealista.
Consiguió un master por la Academia de Nueva York en pintura superior figurativa en 2001, donde posteriormente impartió clases de realismo. Tambien ha impartido clases en la Universidad de Lyme y en la Universidad de Montclair.
Ha expuesto de diversos museos y galerías del mundo y ha ganado numerosos premios y menciones especiales. El tiempo que le queda lo dedica a impartir conferencias y a la labor de docencia.

La expresividad de los rostros de los cuadros, el contraste de las sensuales siluetas femeninas mezcladas con el agua, y la perfecta utilización de la gama de colores, donde ninguna tonalidad destaca por encima del resto; son solo alguna de las muchas cualidades que posee esta joven artista norteamericana.
El trabajo de Alyssa Monks nos recuerda la vitalidad de nuestro propio cuerpo y la belleza de la vida, evidentes cuando nos enfrentamos con los diferentes estados del agua. Las pinturas demuestran nuestra propia humanidad, con una precisión extrema. La conexión de peso para la imagen se experimenta con autenticidad y sensibilidad. Su precisión es excelente y nos hace mirar dos veces. Nos lleva a una experiencia privada y nos permite explorar y darnos cuenta de lo que podríamos haber pasado por alto en nuestros propios cuerpos. Así lo que logra resaltar de las pinturas de Alyssa, no es tanto el realismo con el que logra captar una imagen, sino la intensidad que obtiene de cada una de sus pinturas.